Los Guti, también llamados Gutis, Gutu, Quti, Gutians o Guteans, mientras que su patria era llamada Gutium:
La presencia de población guti en Mesopotamia se ha interpretado tradicionalmente como producto de la irrupción brusca de este pueblo de los Zagros en la Mesopotamia de finales del Imperio acadio. Los testimonios de que disponemos son escasos y oscuros, indirectos en su mayoría. Nos permiten vislumbrar sin embargo que Gutium está presente en la zona desde mucho antes, y su relación con la cultura mesopotámica adopta diferentes roles en distintos momentos: como frontera oriental en las vías de comercio a larga distancia en época sumeria, como tributarios del Imperio sargónida y finalmente como el grupo de población que aprovecha una coyuntura de vacío de poder al final del período acadio para hacerse con el control efímero de una pequeña parte del territorio que antes había conformado el gran Imperio acadio.
Es muy poco el aporte que hizo el pueblo Guti culturalmente, pues por un lado fueron adoptando la cultura Sumeria y permitiendo que esta se restaure poco a poco y por otro lado los Gutis no eran expertos en la administración y gestión de un imperio organizado como el Sumerio-Accádio, sino que era una tribu belicosa que durante la invasión de Mesopotamia se dedicó a quebrar el liderazgo Accádico y pelear por obtener y repartirse las mejores tierras de la región.
Durante este periodo algunas ciudades sumerias logran recuperarse y progresivamente levantarse con poder político por sobre otras ciudades, nuevos reyes sumerios logran expulsar a los Gutis de Mesopotamia, lo que da inicio al Renacimiento Sumerio.
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Pero volviendo el foco en el pueblo Guti, existen aún, muchas preguntas sin respuesta acerca de este pueblo de las montañas, cuestiones sobre su origen geográfico, su etnia y su lengua, y aún se discute el papel que jugaron en la caída del Imperio acadio. Se piensa que podrían ser los ancestros de los actuales kurdos.
No existen apenas fuentes coetáneas, por lo que su época es una de las más oscuras de la historia de Mesopotamia. Crónicas posteriores describen a los qutu como hombres feroces, que no conocían el temor de los dioses, y los denominan “dragones de la montaña”. Los sumerios los llamaron “serpientes, escorpiones y parodias de hombres”.
Ellos pensaban que la invasión ocurrió porque los dioses estaban enfadados. En la Maldición de Agadé narran cómo Naram-Sin había destruido el gran templo de Enlil en la capital, llevándose todo el oro, la plata y el cobre en sus barcos. Ese acto sacrílego habría sido el causante de la desgracia que venía a abatirlos. Enlil se venga enviando a esas hordas como “retumbante tormenta que subyuga a todo el país, el diluvio creciente al que no es posible enfrentarse… Y así, en las orillas de los canales creció la hierba; en los caminos, creció el luto”.
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Enlil, el dios sumerio del aire cuyo nombre significa "Señor del Aire y del Viento", aparece en una serie de mitos como deidad suprema y rey de los dioses. Aunque su centro de culto estaba en Nippur, fue ampliamente venerado en toda Mesopotamia. Más tarde fue absorbido por el dios Marduk durante el reinado de Hammurabi (1792-1750 aC), Imperio Paleo-Babilónico.
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El dominio qutu sobre Akkad y Sumer fue intermitente y más nominal que efectivo, puesto que la mayoría de las ciudades gozaron de total libertad y algunas de ellas alcanzaron entonces su apogeo, como Uruk, Lagash o Ur. Estos lugares se convirtieron en refugio de los sumerios y vivieron nuevos periodos de esplendor. Gudea, patesi de Lagash, creó un imperio comercial que pagaba tributos a los qutu por establecer rutas de caravanas.
Se produjo un periodo de lucha por la corona; reyes acadios y qutu, junto con usurpadores, se sucedían en el poder sin que ninguno fuera capaz de ejercerlo. El último rey de los qutu, Tiriqan, sólo llegó a reinar 40 días, hasta ser expulsado por un rey de la quinta dinastía de Uruk, llamado Utukhegal (2120 – 2112 a. C.), que se enfrentó a él en batalla obteniendo una aplastante victoria. El dominio qutu, cuyas gentes eran una minoría dentro de la población, quedó seriamente quebrantado y desapareció al poco tiempo.
Parecía al principio que los invasores no tenían intención de sustituir una cultura por otra, sino que eran simples bárbaros destructores que asolaban todo a su paso. Destruyeron el templo de Ishtar en Assur, el palacio de Naram-Sin en Tell Brak, arrasaron ciudades hasta los cimientos, saquearon el valle del Diyala y ocuparon la capital. Sin embargo, acabaron por adoptar la superior cultura sumero-acadia con sus costumbres, religión y lengua, permitiendo los intercambios comerciales y con ello la recuperación del país. También se sirvieron de la misma estructura administrativa accádia, pero los invasores eran un pueblo de montañeses con poca o ninguna experiencia en la administración de amplios territorios dotados de una administración compleja. La falta de rastros epigráficos y en general culturales de los qutu en Mesopotamia da a entender que su dominio no imprimió huellas importantes. No dejaron inscripciones o tradiciones tras de sí, ni tampoco historias que contar.
Su dominio se concentraba sobre todo en Mesopotamia central, permaneciendo contiguo a sus tierras de procedencia. Su centro siguió estando en las montañas, y su vencedor, Utukhegal, los acusaba de haberse llevado la realeza de sumer a un país extranjero.
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Mapa de Mesopotamia y Montes Zagros. (1)
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Luego de la destrucción del imperio acadio los gutis dejaron guarniciones en puntos neurálgicos en el norte y establecieron su propia dinastía que, aunque con evidente influencia semítica se integró rápidamente a la cultura sumeria.
Después de un tiempo los reyes gutis dedicaron sus ofrendas en los templos sumerios, aquellos que los primeros invasores habían despojado. Aquí da comienzo la época de florecimiento más importante del pueblo sumerio, con carácter más económico-cultural que político, cuyo mayor exponente es la ciudad de Lagash. Gudea, su rey, toma el título de patesi o ensi, que abarcaba tanto lo religioso como lo civil, y gobierna con ideales basados en el orden y la justicia. Vemos aquí una vuelta a la organización sumeria de tiempos anteriores a las infiltraciones extranjeras.
Si poco se sabe de esta remota época menos aún se conoce de los gutis, de quienes en general se repite «horda de bárbaros» incivilizados, destructores «dragones de montaña» pero hay algunos hechos que pueden analizarse desde otra óptica.
Seguramente no eran una horda desordenada y contaron con el caos reinante en Súmer debido a las sublevaciones del pueblo sometido. Arrasaron completamente Agadé y también otras ciudades fuertes que estaban en poder de los semitas, cortaron las redes de transporte y comunicación y sembraron pánico con el fin de no permitir que los semitas se reorganizaran nuevamente.
Una vez logrado el dominio permitieron a los sumerios reconstruir sus ciudades y su cultura, hasta el punto que la ciudad de Lagash resurgió alcanzando el máximo desarrollo de su historia. También la etimología de su nombre puede ser esclarecedora, los sumerios llamaban Gutium a este pueblo, vocablo que significa ‘madre que tiene el cordón de la vida’.
Los gutis fueron llamados «dragones de las montañas». Se debe tener en cuenta la relación entre este pueblo y Enki ―más tarde llamado Ea― dios de la sabiduría, señor de la magia, es uno de los tres dioses más importantes con Enlil y Anu de la cultura mesopotámica, llamado «gran dragón» y «soberano».
Puede que la mirada que tenían los sumerios hacia los gutis haya cambiado con los años, al ver que se les permitía resurgir culturalmente, Tal vez concluyeron que eran más benévolos que los Accádios, quienes habían profanado el templo de su principal dios, Enlil. Mientras que los gutis no solo le permitieron restaurar su culto religioso, sino que aún lo adoptaron. No hay documentos que afirmen una postura u otra, sino estas distintas denominaciones que fueron dadas de parte de los sumerios a los gutis. Lo que sí es seguro y contundente, es el fin y desenlace de la historia de los gutis en la Mesopotamia, pues fueron rotundamente expulsados por los sumerios, una vez estos fortalecidos, recuperando así su independencia.
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Cordillera de los montes Zagros son el eje de Irán, con sucesivas sierras con cumbres que superan sin problema los 3000 metros de altura. En la zona central de Irán al menos cinco montañas superan los 4000m. Después cuando nos acercamos al Golfo Pérsico la altura se reduce a picos de entre 1000 y 1500 metros. Parte de la cordillera es de origen volcánico, la zona de los Montes Rud que llegan a los 4050 metros del Monte Shir Kuh.
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Bibliografía:
- Evolución de la presencia Guti en Mesopotamia y su papel en el colapso del imperio Accádio, Elena Torres, Universidad Autónoma de Madrid.
- Los Guits, de Catalina Colom de Cabrera, Somos Godos 2021.
- El Panteón Mesopotámico, de Joshua J. Mark, editorial World History Encyclopedia.
- Turismo de Irán. (sitio web)
- El Arte Antiguo, Centro Editor de América Latina, por Rosell, Collazo y de Brill. (imagen 1)
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