Alrededor del siglo XXIII se produjo la invasión de un pueblo que procedía del nordeste, de cultura bárbara, que derribó el poder de los acadios y tuvo cierto control de la zona durante dos siglos y medio. Como no poseían una sólida cultura y no tenían mayores aspiraciones políticas, sólo pretendieron repartirse las mejores tierras.
no hubo mucha estabilidad dado que los nuevos amos peleaban entre sí por tomar el poder, esto posibilitó que algunas ciudades sumerias, entre las que destacamos Ur, Uruk y Lagash obtuvieron cierta libertad de acción y, posteriormente, pudieran expulsarlos de la región. En definitiva pasaron por la Mesopotamia sin alcanzar mayor trascendencia y sin modificar su arte.